Por que a veces es eso del control lo que me supera y me hace necesitar dominar todas las cosas.
Y el orden y todas las letras colocadas, y como ellas los números, para poder dejar pasar las horas a mi antojo, igual que en su día el tiempo de espera siempre corrió a mi favor, hoy el tiempo se dilata, desdibujando todos tus relojes de Dalí, que no son de colores siempre, si no que van cambiando.
Y a mi me gustan esas cosas por que en el fondo necesito ver gris para volver a ver de colores, por que mis ojos están rotos de tanta claridad y dessaturan todos los encuentros para hacerlos soportables.
Por que necesito no ser tan feliz para poder ver y mantener voluntariamente esta droga.
Y lo busco tanto que me sale. Y soy esas cosas tanto, que llega el punto en el que deseo ser las otras. Y es un cambio constante. Por que al final me convierto en la mezcla de color y luz, de espera y constante, terror y felicidad. Donde me siento a mandar desde tu regazo de azúcar.
Puede que quizás al final yo solo quiera ser un reloj, para poder controlar, dominar y por fin decidir, sobre todas las cosas. Pero incapaz de mover cada manilla a su lugar exacto y preciso. Dejando pasar esos segundos de desfase. Amar es tan difícil como poner un reloj en hora.
Añoranza de libertad. Inquilina inconsciente de mi jardín del Edén.
Y el orden y todas las letras colocadas, y como ellas los números, para poder dejar pasar las horas a mi antojo, igual que en su día el tiempo de espera siempre corrió a mi favor, hoy el tiempo se dilata, desdibujando todos tus relojes de Dalí, que no son de colores siempre, si no que van cambiando.
Y a mi me gustan esas cosas por que en el fondo necesito ver gris para volver a ver de colores, por que mis ojos están rotos de tanta claridad y dessaturan todos los encuentros para hacerlos soportables.
Por que necesito no ser tan feliz para poder ver y mantener voluntariamente esta droga.
Y lo busco tanto que me sale. Y soy esas cosas tanto, que llega el punto en el que deseo ser las otras. Y es un cambio constante. Por que al final me convierto en la mezcla de color y luz, de espera y constante, terror y felicidad. Donde me siento a mandar desde tu regazo de azúcar.
Puede que quizás al final yo solo quiera ser un reloj, para poder controlar, dominar y por fin decidir, sobre todas las cosas. Pero incapaz de mover cada manilla a su lugar exacto y preciso. Dejando pasar esos segundos de desfase. Amar es tan difícil como poner un reloj en hora.
Añoranza de libertad. Inquilina inconsciente de mi jardín del Edén.



2 dijeron...:
El tiempo siempre molesta, porque va demasiado despacio, o demasiado rápido o simplemente porque pasa.
Gran post y gran banda sonora.
Besos
Hola!
He creado un blog de poesía y lo anuncio a todas las personas con las que hay coincidencias en el perfil, por si puediera interesaros. Se agradecerá cualquier visita o comentario.
Un abrazo!
www.plegariasdeldesprecio.blogspot.com
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